
La Paz mundial:
Mucho se ha escrito, y por suerte aun mucho más se hará, respecto de la anhelada paz mundial, y de su opuesto: la guerra. Resulta, por lo tanto, difícil poder argumentar en breve espacio y justificar la propuesta de esta tesis. Sin embargo, si se nos permite hacer algunas citas textuales, y las correspondientes referencias bibliográficas para quienes deseen ampliar el tema, podremos abreviar camino y establecer claramente la dirección de nuestro pensamiento, sin la necesidad de justificarlo en detalle ni de elaborar detalladas explicaciones, antecedentes, justificaciones, legitimaciones, etc. de cada tema puntual. Es por ello que trataremos del Taekwondo en forma global y no en detalle, como nos hubiese gustado.
Trazada la propuesta y comenzando a esbozar el trasfondo, no es necesaria una prolongada argumentación del deseo de paz mundial, creemos que este deseo anida en todos los corazones nobles. Pero el problema central es cómo resolver su opuesto: la guerra.
“Para llegar a la paz se impone profundizar ciertos hechos históricos y dar a conocer los factores étnicos, políticos, sociales y religiosos que pueden coadyuvar a tan elevado propósito; pero la raíz de todas las guerras ha sido de tipo materialista, todas ellas fueron inspiradas por el despojo”. (1)
Ninguna guerra escapa a esta definición, ni siquiera aquellas que durante algún tiempo hemos creído se motivaran en otras razones, como, por ejemplo, las Cruzadas. Según el catedrático Eugène Guernier el real motivo de las mismas fue la liberación del tributo que pagaban a los árabes la seda y las especias de oriente en su tránsito hacia Europa. Prueba de ello es que tales Cruzadas fueron financiadas por las bancas judías Welser, Fúcar e Imhoff. (2)
Todas las guerras obedecen a una sola causa:
Conocer las causas de las guerras para poder evitarlas, si tenemos en cuenta lo anteriormente expuesto, no consiste en encontrar factores raciales, religiosos, políticos, económicos, geográficos o de cualquier otra índole; sino en un único factor, como decía el escritor inglés Norman Angell, “la guerra es la gran ilusión de los pueblos que creen poder enriquecerse por medio de la fuerza” .(3)
En ningún estudio científico encontramos superioridades raciales que justifiquen la dominación de un pueblo sobre otro.
Si existen diferencias, éstas se deben al desarrollo técnico-científico, a factores culturales, de educación, de posicionamiento geo-político, pero jamás a diferencias étnicas.
Hagamos la salvedad que algunos totalitarismos encontraron a través de falsas argumentaciones y gran propaganda la justificación de “superioridad racial”. Pero fuera del contexto de propaganda jamás nadie pudo justificar científicamente tamaña aseveración.
Cuando las religiones crearon diferencias suficientes para justificar confrontaciones armadas sólo fueron instrumento de la ambición de algunos pocos cuyo verdadero motivo fue el despojo o el odio, pero en tales casos perdieron la justificación de diferencia en la doctrina. Por el contrario, hubo ocasiones en que distintas religiones colaboraron para liberar a un pueblo de la opresión de otro, como sucedió durante la invasión japonesa a Corea en 1592 (4) y más tarde en el Movimiento del 1º de marzo (1919) (5)
De igual modo podríamos seguir analizando otros factores, políticos, económicos, geográficos, etc. y siempre encontraríamos que ellos sólo son justificativos para las acciones militares cuyo verdadero motivo es la rapiña.
Concluimos que si no existen otros factores, y tomamos como único factor la pereza de algunos hombres, que en lugar de obtener el bienestar a través del trabajo propio desean obtenerlo a través del trabajo ajeno, es menester preguntarnos si es ésta la naturaleza del hombre, lobo de otros hombres, o es ésta una patología.
La naturaleza humana:
La pregunta no resiste el primer análisis, ¿cuántos hombres desean despojar a otros?, ¿cuántos otros desean vivir pacíficamente y en colaboración recíproca? Para responder no es necesario ni siquiera un estudio estadístico.
En nuestro mismo vecindario, en nuestro trabajo, en la escuela o la universidad, en el club, en cualquier parte donde preguntemos a la gente su opinión, la gran mayoría, cuando no todos, se inclinarán por la paz.
Entonces cabe preguntarse ¿ qué poder tienen quienes quieren la guerra, que siendo un número tan pequeño deciden el destino de la humanidad toda?.
La respuesta es tan obvia como las del párrafo anterior. El gran poder que tienen se fundamenta en la ignorancia de la gente sobre sus verdaderos objetivos.
El gran enemigo no es el usurpador, es la ignorancia, el desconocimiento sobre sus métodos, discursos, tácticas y estrategias. Por ello la única forma de luchar contra la guerra y tener éxito es el conocimiento, el estudio y la docencia.
El taekwondo como instrumento de paz:
Entre los variados medios para alcanzar ese objetivo, elegimos la experiencia de un pueblo ducho en defenderse de la violencia interna y externa.
El pueblo coreano a lo largo de su historia sufrió 936 invasiones extranjeras. (6) no creemos que tan poco envidiable “récord” pueda ser igualado por otro pueblo.
Pero no solamente fue un pueblo sufrido, además demostró un espíritu indomable, defendiéndose en ocasiones hasta el último hombre, tenacidad ésta conocida como “Sambyolcho”. (7)
Además cuenta en su historial con hazañas bélicas que demuestran que no todo depende de la superioridad numérica, ni de la fuerza, ni de las armas, sino de la voluntad de los pueblos.
Así como los occidentales nos asombramos de hazañas como las de Horacio (el soldado etrusco tuerto que resistió sólo a todo un ejército guardando el puente sobre el Tíber mientras sus compañeros lo talaban); de los 300 espartanos ( que defendieron el paso de Las Termópilas para detener el avance del ejército persa de más de 200.000 hombres ), o de Enrique V ( Rey de Inglaterra que en la batalla de Agincourt derrotó a los franceses ocasionándole más de 20.000 bajas con la sola pérdida de siete hombres), así también el pueblo coreano cuenta con hazañas como éstas cuando Yon Gae Somoon (general de la dinastía Koguryo ) derrotó a los invasores chinos (Tang) en la batalla de Ansi Sung, causándole 300.000 bajas.(8)
A todo esto debemos sumar que, de la tradición militar coreana se ha desarrollado, por obra del Gral. Choi Hong Hi, un arte marcial que enseña al hombre común a enfrentarse diariamente con la violencia y a manejarla, enseña con claros ejemplos históricos (los nombres de los tules) la conducta de los mejores hombres de ese pueblo, e inculca en cada practicante el deseo de fraternidad universal.
En la carta del Taekwondo (Taekwondo Jon Zang) se explicita que éste “tiende a un noble rearme moral, a un alto grado de cumplimiento intelectual...A través de la práctica...Uno puede encontrarse en posición de ayudar a otros en la causa de la justicia promoviendo así la ética social y la moralidad...Así la motivación para estudiar debe ser una herencia de un valor incalculable para las generaciones futuras...Todos los estudiantes de este arte están sujetos a las mismas reglas...sin tomar en consideración sus posiciones en la vida, sus orígenes o sus convicciones religiosas.” (9)
Para finalizar, creemos que no hay mejor herramienta para lograr un mundo más pacífico, y ello se resume en la siguiente frase de la carta antes citada: “La sociedad moderna se caracteriza por su egoísmo y depender innecesariamente de las máquinas. La sociedad moral está caracterizada por la autodisciplina, el sacrificio, la ayuda recíproca y la dedicación. Dedicarse al arte puede promover el cambio hacia una sociedad moral.” (10)
(1) ALVAREZ ANGULO, Tomás; Dos Mundos. Oriente contra Occidente, Ed. Aguilar, Madrid, 1964, p.XII.
(2) Cfr. op.cit. p.XIII.
(3) Idem,p.XIV.
(4) “ During the Japanese invasion of 1592, Confucian scholar Cho Hon, Buddhist monk Yong Kyu and their 700 volunteer soldiers fought braverly against the Japanese, though completely defeated. The two religions-Confucianism and Buddhism- shook hands with each other for the defense of the fatherland”. The Identity of the Korean People. A History of Legitimacy on the Korean Península. Published by Research Center for Peace and Unification., Seoul, Korea, 1983.p.19.
A este episodio se refiere el Tul So-San. Cfr. Taekwondo, Choi Hong Hi, castellano, Argentina, 1996, p. 526.
(5) “Withing Korea Chondogyo ( the name of Korean religion, literally meaning “teaching of the way of Heaven”) contemplated an independence movement at an early stage. Chondogyo playen a major role in aquirin cooperation from other religious groups - Christians, Buddhists, and Confucianists.” The Identity of Korean people...p.47
(6) The Identity of the Korean people...p.16.
(7) Idem,p.18.
(8) A éste general se refiere el tul Yon-Gae. Cfr. Taekwondo, p. 526.
(9) Taekwondo. P.9
(10) Ibídem.
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